Una luz que no se apaga

En octubre se concretará un importante hito. Se cumplen 19 años del primer operativo médico que coordinamos, y casi una década desde que decidimos atrevernos, dar un salto, y convertirnos en Fundación Acrux, al servicio de las personas.

La elección del nombre no es casual. Tal como la estrella más brillante de la constelación Cruz del Sur, nos hemos propuesto llevar luz a los lugares más recónditos de esta larga y estrecha franja de tierra que es Chile. Y estamos orgullosos: a la fecha, en más de 150 operativos, hemos brindado 147 mil atenciones médicas, exámenes diagnósticos y procedimientos quirúrgicos a pacientes que engrosaban las listas de espera; hombres, mujeres y niños que, algunos por años, aguardaban una solución a sus dolencias.

Nuestro anhelo se materializó por primera vez en 2003. Presentamos la idea a un grupo de médicos, que se sumó desinteresadamente y con mucho entusiasmo. Así llegamos a Noviciado, en Pudahuel, una zona totalmente rural. Un ginecólogo, un ecografista y un pediatra fueron los primeros voluntarios, montados arriba de un camión, llamando a los pacientes, uno a uno, para resolver sus patologías y dudas. Descartamos cánceres, coordinamos cirugías y paliamos angustias. Llevamos conocimiento a una zona que desconocía algunas de estas especialidades.

Por esos años mantuvimos los operativos comunales, hasta que la Armada nos propuso llegar a Puerto Natales, en la Región de Magallanes, la más austral de Chile. Fuimos con 20 médicos y constatamos la inmensa necesidad de especialistas. No había maternidad y las embarazadas debían trasladarse a Punta Arenas tres meses antes, para evitar los riesgos del viaje, en un camino congelado, en avanzado estado de gestación.  

En 2013 formalizamos la fundación, para crecer y llegar a más lugares. Gracias a eso pudimos hacer alianzas, con el Ministerio de Salud, la Armada, e instituciones públicas y privadas.
La experiencia nos ha nutrido en todo sentido. Hoy contamos con una red de 998 médicos, que aportan su conocimiento, vocación y tiempo de manera voluntaria. También tenemos una alianza con Empresas Banmédica, que reúne a diversos prestadores de salud que suman otros 2.000 médicos que se han puesto al servicio de la fundación.
En esta unión de voluntades también participan Servicios de Salud, Gobiernos Regionales, empresas, laboratorios y médicos de todo Chile, que se han unido y han confiado en nosotros y creído en esta causa.  

Hoy, con el compromiso de más de 2 mil médicos, hemos logrado hacer operativos simultáneos, lo que también nos enorgullece. En abril pasado nos trasladamos a Arica con 42 médicos vasculares, colonoscopistas e internistas, entre otras especializadas en déficit. El mismo fin de semana estuvimos en Punta Arenas, Puerto Edén, Cerro Castillo, Porvenir y Puerto Natales con 68 médicos. Es decir, conectamos los dos extremos de Chile, que ostentan la mayor necesidad de médicos especialistas, con esta red de asistencia.


“Tal como la estrella más brillante de la constelación Cruz del Sur, nos hemos propuesto llevar luz a los lugares más recónditos de esta larga y estrecha franja de tierra que es Chile”


El aporte de los médicos es fundamental para seguir creciendo y llegar a los lugares donde más los necesitan. Muchos han estudiado con financiamiento del Estado y sienten que devuelven la mano al sistema al contribuir con estos operativos. Y esa es parte de la filosofía de Acrux, que sigue sumando embajadores.
Y si bien cada operativo implica un importante cúmulo de voluntades, es desafiante tanto en lo físico como en lo técnico e implica poner a disposición nuestro tiempo de descanso, no cejamos, porque el corazón y el alma vuelven cargados de agradecimientos. De ahí el motor y el impulso que nos mueve a seguir en esta misión. 

La necesidad del país y especialmente de las zonas extremas no ha cambiado. Por el contrario, se ha agudizado más aún con la pandemia. De ahí que este año hayamos hecho un récord de operativos médicos, con 13 realizados en Arica, Iquique, Antofagasta, Valparaíso, Magallanes, Aysén, Araucanía, y otros siete programados hasta diciembre, en Antofagasta, Arica y Chiloé.
Ha sido un camino largo, pero lleno de satisfacciones. Y seguiremos trabajando, con la misma fuerza y convicción del primer operativo, engrosando la cantidad de atenciones realizadas, los pacientes asistidos y la cantidad de médicos disponibles.
Nuestra luz no se apagará, seguirá brillando, donde más se necesite.

Roberto Levin
Director Ejecutivo Fundación Acrux
 

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