Álvaro Erazo: “Acrux resuelve los problemas de salud de las personas no como un regalo, sino como un compromiso”

El exministro de salud y exdirector de Fundación Acrux destaca los valores que identifican a la institución, permitiéndole una sinergia con distintos organismos para resolver las listas de espera a lo largo del país. 

Álvaro Erazo

El pediatra, exministro de Salud y actual académico de Clapes UC, Álvaro Erazo, fue director de Fundación Acrux entre 2019 y 2020, cargo que dejó para integrar el Comité Asesor de Covid-19. También es médico voluntario en la institución y ha participado en distintos operativos, lo que le ha permitido dar una mirada amplia del rol de la fundación, su aporte a la red pública y los atributos que, estima, la convierten en “líder en su área”. 

Su relación inicial con la fundación fue como integrante del directorio ¿Qué lo llevó a ser parte de esta organización?

En primer lugar, el propósito y sentido de la fundación de atender a los más vulnerables en zonas aisladas, que carecen de especialistas y donde conseguir uno, a veces, cuesta años. También me motivó la capacidad de movilizar recursos técnicamente idóneos, con un equipo humano muy afiatado, con mucha cercanía. Ha sido toda una experiencia. Esta organización tiene un proyecto innovador que, siendo solidario, alcanza un estándar de calidad profesional y servicios de primer nivel. Esa amalgama es muy potente. A veces ocurre que, por ser solidario, se pierde la rigurosidad que se debe tener en la atención de la salud. Acá el estándar es óptimo y se cumplen las metas. Eso hace que uno crea en la fundación, en su idoneidad y responsabilidad, avalada por profesionales técnicos en el área de la salud y la administración.

También participó de operativos médicos ¿Recuerda la experiencia?

He participado como director y en mi calidad de médico pediatra, con un grupo muy interesante y comprometido con la salud de los más vulnerables. Acrux tiene una mirada nacional y la capacidad de articular equipos clínicos de diferentes sectores hospitalarios, como la atención primaria, especialistas del sector público y privado, y movilizar esos recursos. Y a uno le queda la satisfacción de participar en operativos solidarios y de calidad. Pude atender como pediatra y tengo muy bonitos recuerdos de la gente.


Usted destaca la organización, ¿cómo reciben las personas estos operativos?

Como los operativos se planifican con antelación y las horas se dan de manera programada, las personas están esperando. En ese sentido, la experiencia humana que tuve fue de mucho agradecimiento de la gente, con la petición de volver pronto, porque la gente ya nos identifica. También es interesante que uno puede derivar a pacientes. Me tocó hacer algunas consultas de especialistas, en casos en que se sospechaba de alguna patología que requería la atención de una subespecialidad en pediatría y en ese sentido la experiencia es interesante, permitiéndonos sacar conclusiones como que, en lo posible, hay que participar con equipos de salud multidisciplinarios, como lo hace Acrux.

¿Cuál cree usted que es el mayor aporte de la Fundación?

El aporte de Acrux es ser líder en esta área generando algo estructurado, no solo funcionalmente bueno, porque operativamente lo es, pero también la calidad del servicio es elevada. Entonces, el principal aporte es demostrar que organizaciones sin fines de lucro pueden participar con instituciones públicas y generar una sinergia, un intercambio de conocimiento, con calidad del servicio para dar mejor salud a la población.
Lo fundamental es que Acrux resuelve los problemas de salud de las personas no como un regalo, sino como un compromiso de otorgar una salud adecuada y demostrar que fundaciones sin fines de lucro, sin interés económico, pueden hacer una labor muy potente. Y aquí también está la labor de quienes participan en estas actividades, lo que es muy loable y destacable. Para eso se necesita tener recurso humano comprometido. En ese sentido, la fórmula que han aplicado por años Acrux ha sido satisfactoria. Yo he escuchado a autoridades de diversos ministerios que han valorado a esta fundación.  


“Acrux resuelve los problemas de salud de las personas no como un regalo, sino como un compromiso”


¿Qué cree usted que hace la diferencia entre Fundación Acrux y otras organizaciones similares? 

Yo te diría que es poner mucho corazón, convicción y actuar de manera planificada en lo que se hace, consiguiendo una alta cantidad de recursos técnicos, profesionales y equipamiento para hacer procedimientos. Esa conjunción, esa confluencia de factores en la resolución de problemas de salud es fundamental, junto con algo muy importante, que es la calidad humana. Si la calidad humana falla, no resulta nada. En ese sentido creo que Acrux ha sido muy visionaria. Uno ve a colegas que están hace varios años trabajando acá. Te encuentras con ellos, conversas, los grupos humanos se conocen en sus respectivos centros asistenciales. Se va generando una camaradería y una relación humana que también va de la mano de la calidad técnica.

¿En qué se sustenta la confianza que tienen los colaboradores con Acrux?

Desde mi experiencia, creo que lo primero es que cumplen las metas y objetivos, lo que se programa se ejecuta. Más allá de la distancia física y geográfica, se cumple la tarea. Lo otro que es importante es la satisfacción de las personas que son atendidas. Entonces, es motivante porque se va conociendo la experiencia y los médicos se van sumando. Lo otro es que Acrux pone los recursos para el traslado. Aquí no hay fines de lucro, nadie te va a pagar por ir. Se ponen los recursos para que haya una movilización adecuada hasta los lugares y la logística es muy relevante. Está bien planificado y eso cuesta mucho en estos operativos, donde no solo se hacen consultas médicas, sino que también procedimientos quirúrgicos. La gran mayoría de las veces hay procedimientos quirúrgicos involucrados. Eso va dando confianza, credibilidad y proyección. Ese es el gran valor que tiene.

Este año cumplimos 19 años desde que se realizó el primer operativo y 9 años como Fundación ¿Cuáles considera que son las proyecciones de la fundación?

Las fundaciones están mandatadas, justamente, para tener una proyección y esta fundación la ha cumplido con creces. Esto tiene que ver, entre otros factores, con la cantidad de atenciones y procedimientos que han realizado, que dan cuenta de la solvencia técnica que tiene, lo que no es fácil. Cualquiera que haya participado en los operativos o trabaja en el área de salud sabe que siempre es complejo. Siempre hay algún factor que se dilata: el procedimiento, las personas no llegan, las consultas se van postergando, en fin. Acá se actúa con harta rigurosidad y eso hace que haya mayor eficiencia. Eso da la satisfacción y la proyección de que Acrux puede hacer mucho más, que puede sumar nuevos profesionales, nuevos procedimientos en regiones como la Metropolitana, Concepción o Valparaíso. Es posible que Acrux también pueda llegar a estas zonas que no son tan alejadas, pero que están aisladas en cuanto a la oferta de especialistas.

¿Cuál cree que es el aporte de la fundación en el marco de la complementariedad público-privada?

La Fundación ha logrado mucho más de lo imaginado y esto lo digo porque, aunque fuesen 10 las personas atendidas en un procedimiento quirúrgico o con una interconsulta, ya sería una satisfacción. Pero acá se está validando el cómo se articula el sector público con las fundaciones. Esto no es una actividad en el año o un procedimiento que se haga una vez al año, aquí hay una programación, una idea, una convicción de que el sector público necesita de estos aliados estratégicos y que las fundaciones también necesitan del sector público para hacer una sinergia potente, donde el tema de la atención a las personas sea un principio. Este principio se logra juntando, uniendo y articulando a una fundación como Acrux con los servicios hospitalarios y con la ciudadanía. Una fundación que no se vincula con la ciudadanía está condenada al fracaso. Puede seguir existiendo, pero a nadie le va a importar. La gente que se ha atendido con la fundación y, tengo la convicción, me ha dicho que han resuelto un problema, una cirugía, un procedimiento, un examen o que fue a un especialista. Así se hace una alianza estratégica entre una fundación con un servicio público, con el sistema público, con el sistema de salud chileno.

¿Y los desafíos de la fundación?

Proyectarse con la capacidad ya instalada. Reclutar a nuevos y más profesionales, así como a más equipos de salud. Acá hay que considerar que están los médicos, los kinesiólogos, enfermeras, tecnólogos médicos, es decir, es el equipo completo de salud y ese modelo de gestión es una fortaleza. Otro de los desafíos es ampliar, extender la atención hacia regiones grandes que no son tan aisladas, pero que tienen serias carencias. También es importante formalizar y establecer vínculos permanentes con el sistema público, de tal manera de que la programación sea cada vez más fina desde el punto de vista de la oportunidad en lo que se va a hacer, para programar de mejor forma la cantidad de especialistas que se requieran. Otro punto relevante es que haya un impacto medible y demostrable en la reducción de las listas de espera el sistema público, porque en la administración y en la política pública, siempre es bueno demostrar las cosas con hechos concretos, medibles, cuantificables. 


Suscríbete gratis a nuestras noticias

© 2022 Fundación Acrux. Todos los derechos reservados. - comunicaciones@fundacionacrux.cl